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Apuntes de Teatro 140

Apuntes de Teatro ha llegado hoy a la publicación de su número 140. Esta cifra encarna y demuestra la vasta trayectoria de la revista, que ha documentado y analizado el quehacer teatral chileno desde 1960, y que espera seguir haciéndolo por muchos años más. Sin embargo, la complejidad de los procesos editoriales, así como las dificultades logísticas y financieras inherentes a cualquier publicación académica, han retrasado la edición de este número, que se había previsto para el segundo semestre de 2015. En parte, este atraso se debe a una serie de cambios propuestos por la Escuela de Teatro y la dirección de la revista: se decidió, luego de una serie de conversaciones, pasar a un número anual en vez de dos, con el fin de preservar la calidad de la publicación y de los artículos recibidos, en miras de la indexación de Apuntes de Teatro en alguno de los prestigiosos índices de publicación (Web of Science, Scopus). En nombre de la dirección de la revista y de todo su equipo editorial, aprovechamos esta instancia para expresar nuestras sinceras excusas por este retraso, que esperamos no deba repetirse en el futuro. No obstante, nos parece siempre más importante preservar la calidad de la revista por sobre cualquier otro factor. Esperamos que los artículos y documentos de esta Apuntes de Teatro puedan compensar tal retraso en su publicación.

Para abrir la presente edición, la sección de artículos de investigación se ha erigido como un ejemplo patente de su misión editorial: servir de espacio de reflexión y discusión en torno a las prácticas escénicas chilenas y latinoamericanas, desde distintas perspectivas disciplinares e ideológicas. Así, el texto de Sandra Ferreyra, “Fantasmagoría e historia en el teatro de Ricardo Monti y Ricardo Bartís” plantea una interesante reflexión sobre el teatro de dos de los autores argentinos más importantes, a partir del concepto benjaminiano de fantasmagoría. La autora demuestra, a través de una serie de ejemplos, finalmente hilados, cómo ambos dramaturgos revisan la historia y el pasado argentinos desde las imágenes fantasmagóricas, aprovechando además las diferentes mitologías históricas argentinas y latinoamericanas.

Siguiendo en el contexto argentino, el segundo artículo de la sección, “Escenarios urbanos: a propósito de La Organización Negra y su trayectoria centrípeta” de Malala González, analiza la trayectoria del colectivo teatral en la escena porteña. Desde sus inicios a su consolidación, González explica las motivaciones políticas del grupo en su búsqueda por llegar a un amplio público. Para ello, la autora no solo acude a una revisión bibliográfica de fuentes ya publicadas, sino que además realiza e interpreta una serie de entrevistas a los mismos protagonistas del colectivo, generando nuevos materiales para documentar el recorrido artístico de esta compañía y para articular sus poéticas teatrales, que ha influenciado a grupos posteriores, como Fuerza Bruta, y en donde se operaban cruces entre política y artes, con una fuerte misión política-social.

El tercer artículo de investigación de Apuntes de Teatro 140, escrito por Anastasia Ayazi, “Teatro del Norte: estabilización de un concepto en la dramaturgia mexicana”, examina detalladamente el concepto de Teatro del Norte, que según Ayazi agruparía una serie de dramaturgias del Norte de México, cuyas temáticas y estilos de escritura se diferenciarían del teatro realizado en otras regiones del país. Los autores de estas regiones expresan, a través de su escritura, sus visiones en torno a los temas más relevantes de su contexto: la violencia, el narcotráfico y la relación entre el Norte y el Sur del país.

Luego de estos tres artículos centrados en Argentina y México, los siguientes tres textos que componen la sección de investigación se enfocan esta vez en Chile, específicamente en el trabajo de Nona Fernández, Isidora Aguirre, Guillermo Calderón y Jaime Silva. En el caso del texto de Lorena Saavedra, “Teatro: posmemoria, política y humor en El Taller de Nona Fernández”, la autora estudia la obra de la dramaturga chilena, desde la perspectiva de los estudios de la posmemoria en relación a la dictadura militar. Saavedra logra, a través de interesantes ejemplos del texto, analizar cómo la construcción dramatúrgica de Fernández, en el contexto actual, reconstruye y recompone un doloroso pasado desde los códigos del humor y de la ironía. Por otro lado, María Belén Contreras, en su artículo “Educando en la memoria: Los que van quedando en el camino de Isidora Aguirre y Clase de Guillermo Calderón” reúne las propuestas de ambos autores y las examina desde la perspectiva de la educación y su relación con la memoria y la historia. Contreras analiza, desde lo político (apoyada por definiciones de Jacques Rancière principalmente, así como de otros autores) el valor de la educación en los procesos históricos y sociales, desde contextos muy diferentes en nuestro país (del año 1969 al 2007 respectivamente), pero a su vez muy similares en términos estructurales. Finaliza esta sección centrada en la dramaturgia chilena el texto de Manuel Letelier, “Remontando El Evangelio según San Jaime: Estrategias dramatúrgicas y escénicas relativas a la comedia para una puesta en escena de carácter popular”, donde su autor esboza un análisis de los procedimientos escénicos ligados a la comedia en la versión de El evangelio según San Jaime realizado por la compañía Observatorio Popular. El artículo de Letelier rescata el legado de un importante y prolífico dramaturgo chileno, que sin embargo ha recibido poca atención desde los estudios académicos. El valor de este texto reside en el rescate de una parte del patrimonio dramatúrgico nacional, desde una mirada contemporánea y a través del montaje de una compañía actual.

Número por medio, Apuntes de Teatro publica, además de su tradicional sección de artículos y selección de reseñas, un texto teatral de autoría nacional que haya destacado durante la temporada en Santiago. Es entonces el turno del número 140 de Apuntes de Teatro de proponer una obra para esta sección, tarea siempre difícil debido a la enorme cantidad de textos interesantes y pertinentes montados cada temporada. No obstante, esta vez, y a diferencia de años anteriores, la elección, llevada a cabo por el comité editorial y la dirección de la revista, fue unánime. No por falta de opciones, sino por el nivel de esta singular obra, aclamada por la crítica especializada. Se trata del texto Los Millonarios, escrito y dirigido por Alexis Moreno, un teatrista de vasta trayectoria quien, luego de un receso dramatúrgico de cinco años, nos brinda quizás una de las reflexiones más agudas y crudas sobre la conflictiva relación entre el Estado chileno y el pueblo Mapuche, que se ha mantenido (y en momentos deteriorado) por ya varios años.

La fábula del texto es simple: un grupo de abogados se reúne para preparar la defensa de Erwin
Calluqueo, quien ha sido acusado de asesinar a una familia winka en la Araucanía. La referencia al caso Luchsinger-McKay, que remeció la opinión pública chilena, es clara. Más allá de los lugares comunes instalados por la prensa y la opinión pública, Alexis Moreno logra, desde la comedia más descarnada, analizar al Chile actual y sus ciudadanos. Tal como plantea el autor en un breve texto que acompaña a este dossier, igual de virulento pero no menos acertado que su propia obra, hablar de este “conflicto Mapuche” es hablar también de muchos otros temas de nuestra sociedad: “considero que con esta idea la obra puede ser re-escrita hasta la saciedad, reemplazando el tema mapuche por el de la discriminación, la educación, la salud, etcétera”.

Además del texto mismo y de las interesantes reflexiones de Alexis Moreno en torno a la escritura y montaje de su propia obra, el dossier sobre Los Millonarios se completa con dos documentos que vienen nuevamente a iluminar aspectos en torno a la construcción dramatúrgica del texto y sus temas, desde dos perspectivas diferentes. Por un lado, tenemos el documento de Tania Faúndez “Los Millonarios. El retorno del conflicto mapuche y los antagonismos sociales”, en que la autora se centra particularmente en el concepto de identidad en el contexto chileno, y el rol que ha jugado en los antagonismos de clase y las luchas políticas en nuestro país. Patricia Artés, destacada teatrista nacional, complementa la perspectiva de Faúndez a través de su artículo “El teatro interpelado por el contexto: Los Millonarios de Teatro La María y la puesta en crisis del consenso” a partir del concepto de teatro político, el que es entendido por la autora como “un sistema de producción teatral cuyo objeto específico de indagación es el¡ poder y las relaciones de dominación”. Artés analiza también el rol del documento en el texto (y el montaje) de Moreno, al destacar el uso de discursos, artículos periodísticos u otro tipo de elementos que vienen a complementar el trabajo realizado por la ficción.

Cierran esta edición de Apuntes de Teatro dos reseñas de libros publicados durante el año
2014: Historia del teatro en Chile (1941-1990) de Andrés Piña, realizada por Juan Pablo Amaya, y Pensar los cuerpos. Tres ensayos sobre cuerpo y transdisciplina, de Valeria Radrigán, cuya reseña estuvo a cargo de Carolina Benavente. El valor de la publicación de ambas obras es inestimable: por un lado, el riguroso trabajo llevado a cabo por Juan Andrés Piña, quien logra publicar el segundo (y contundente) volumen de su Historia del teatro, que esta vez se inicia con la fundación de los teatros universitarios y la caída de la dictadura militar; luego, el texto editado por Radrigán, que contiene tres ensayos surgidos del núcleo de investigación sobre cuerpo y transdisciplina de la Escuela de Teatro de la Universidad de Valparaíso (realizados por Felipe O. Prince, Estefanía Villalobos y María José Razón), y que propone interesantes reflexiones no solo en torno al cuerpo y sus problemáticas en el contexto de las artes escénicas, sino también como locus transdisciplinar. Desde Apuntes de Teatro estamos convencidos de que ambas publicaciones constituyen un aporte para la investigación académica en torno a las artes escénicas, como lo dan a entender de modo sucinto ambas reseñas.

En medio de las arbitrariedades de las mediciones e índices académicos, de las posibles dificultades financieras y logísticas, editar la revista Apuntes de Teatro sigue siendo, a nuestro juicio, una labor importante –diría incluso fundamental– dentro de nuestra Escuela y nuestra Facultad de Artes. No solo por el hecho de ser una de las pocas revistas académicas sobre teatro de vasta trayectoria que aún sobrevive en Chile, sino sobre todo por tratarse de un espacio en donde es posible desarrollar reflexiones intelectuales rigurosas sobre el quehacer teatral nacional e internacional, desde diferentes perspectivas analíticas y epistemologías. Editar Apuntes de Teatro implica poner en cuestión los supuestos y premisas de los Estudios Teatrales y de la Performance, así como de todas las otras disciplinas desde donde se estudian los variopintos fenómenos escénicos que se llevan a cabo en la actualidad. Por lo mismo, ningún índice ni clasificación académica debería poner en peligro esa labor. Los procesos de indexación deberían apuntar siempre hacia la excelencia de los estándares éticos, científicos e intelectuales de las revistas, no a estandarizar la producción académica según parámetros que no podrían ni deberían aplicarse en forma homogénea a las diferentes disciplinas del saber. A la larga, la misión de la dirección y edición de la revista tendría que apelar siempre por preservar, mantener y mejorar constantemente este patrimonio que es Apuntes de Teatro. Debemos velar siempre por la calidad y democratización en la producción de conocimiento, no la cantidad o la estandarización sin un sentido claro.

En esta, mi última editorial como directora y editora de la revista, quisiera nuevamente elogiar el trabajo sistemático de todos quienes han ocupado este cargo anteriormente y que han hecho de Apuntes de Teatro un espacio único y rico en el medio académico y teatral chileno. Asimismo, quisiera también agradecer el trabajo realizado por el Comité Editorial a lo largo de todo este proceso, pero sobre todo, destacar la labor de la co-editora de la revista, Constanza Alvarado, compañera asidua y rigurosa durante estos casi dos años de trabajo conjunto, quien también dejará la revista luego de la publicación de este número. En nombre de este equipo de trabajo, quiero desear todo el éxito a quienes nos releven en esta compleja pero gratificante labor que es publicar Apuntes de Teatro. Pero sobre todo, quisiera transmitirles la importancia que reviste dirigir esta publicación, en el contexto académico actual, y recordarles el valor patrimonial, cultural e intelectual de nuestra revista.

Andrea Pelegrí Kristic
Directora

 
 
 
 
Apuntes 140
Índice edición 140
b Apuntes de Teatro en línea

Disponible 2007-2012
La revista se une a la iniciativa del Sistema de Bibliotecas UC, Repositorio UC, poniendo a disposición en internet sus números 129 al 136, correspondientes al periodo 2007 al 2012. El propósito de esta acción es visibilizar la investigación y documentación desarrolladas por la revista en estos últimos años, en un marco tanto nacional como internacional.

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Colaboraciones N°142

Hasta el 29 de septiembre de 2017 se encuentra abierto el llamado a presentar artículos de investigación para la edición N°142 de Apuntes de Teatro. Los artículos deben enviarse vía correo electrónico, en formato Word, a la dirección de la revista (revista.apuntes.teatro@uc.cl) y se espera que se ajusten a la política editorial y normas editoriales de la revista.

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m Textos de Teatro
En Apuntes, se han publicado 112 obras teatrales en su texto completo y 12 fragmentos de obras, por lo que virtualmente es la principal editora de obras de teatro chileno.